Skip to main content

Yama and Niyama

Printer-friendly versionPrinter-friendly versionSend by emailSend by email

Yama tiene cinco partes Ahimsa, Satya, Asteya, Brahmacarya, Aparigraha.

Ahimsa: No causar dolor o herir a nadie mediante el pensamiento palabra o acción, es ahimsa.

Satya: El uso benevolente de la mente y las palabras es Satya.

Asteya: Renunciar al deseo de adquirir o retener riquezas ajenas. Asteya significa “no robar”.

Brahmacarya: Mantener la mente siempre absorta en Brahmacarya.

Aparigraha: Renunciar a todo excepto a las necesidades del mantenimiento del cuerpo, es entendido como Aparigraha.

Niyama tiene cinco partes Shaoca, Santosa, Tapah, Svadhyaya, Iishvara Pranidhana.

Shaoca: es de dos clases pureza del cuerpo y de la mente. Los métodos para la pureza mental son bondad hacia todas las criaturas, caridad, trabajo para el bienestar de los otros y siendo responsable.

Santosa: Contentarse con las cosas recibidas no solicitadas, y siempre tratar de estar alegre

Tapah: Realizar trabajos físicos para lograr el objetivo. Upavasa (ayuno) servicio al Guru (preceptor), sirviendo al padre a la madre y a los cuatro tipo de Yajina es decir Pitr Yajina, Nr Yajina, Bhuta Yajina y Adhytma Yajina (Servicio a los antepasados, a la humanidad, a los seres inferiores, y a la conciencia) son las otras ramas de Tapah. Para el estudiante el estudio es el principal tapah.

Svadhyaya: El estudio, con el entendimiento apropiado, de las escrituras y libros filosóficos, es Svadhayaya. Los libros filosóficos y las escrituras de Ananda Marga son Ananda Sutram y Subhasita Samgraha (todas las partes) respectivamente. Svadhayaya también es hecho por la asistencia al Dharmacakra (Meditación en grupo) regularmente y teniendo Satsaunga (compañía espiritual), pero este tipo de Svadhyaya es previsto sólo para aquellos que no son capaces de estudiar de la manera arriba indicada.

Iishvara Pranidhana: Esto es tener fe firme en Iishvara (el Controlador Cósmico) en el placer y en el dolor, en la prosperidad y en la adversidad, y pensar en uno mismo como el instrumento y no como en el que maneja el instrumento, en todos los asuntos de la vida.